Reseña del libro "¿Por nuestra salud? La privatización de los servicios sanitarios"

24/11/2010 19:00

Reseña del libro "¿Por nuestra salud? La privatización de los servicios sanitarios"

Reseña a cargo de Olga Abasolo, responsable del Área de Democracia,
Ciudadanía y Diversidad, CIP-Ecosocial
aparecida el la revista PAPELES de relaciones ecosociales y cambio global. (Número 111, otoño 2010)


¿POR NUESTRA SALUD?

La privatización de los servicios sanitarios
CAS Madrid (comps.)
Traficantes de Sueños, 2010
168 páginas


A lo largo de 2009 y 2010 se han sucedido en distintas ciudades de nuestro país diversas convocatorias de manifestaciones contra la privatización de la sanidad pública. Una de ellas, en concreto, el 22 de abril de este año, con motivo de la reunión de ministros de sanidad europeos, organizada por la Coordinadora de Organizaciones por la Sanidad Pública, bajo el lema común «Sanidad: ni copago ni privatización.Derogación de la Ley 15/97») contra las políticas europeas en materia sanitaria. La participación en ellas por parte de la ciudadanía no ha sido masiva. Analizar las causas de ello supera el objetivo de estas páginas, nos imitaremos a interpretarlo aquí como el síntoma de una tendencia de largo recorrido, que halla parte de su
explicación en el hilo conductor del libro.


En un sistema social basado en la generalización del intercambio mercantil, la salud se torna una mercancía más. El modo en que representamos en nuestra subjetividad el sistema productivo sigue abierto a la indagación. Pondremos de manifiesto que, en el actual contexto, la razón común o social queda diluida y oportunamente convertida en razón privada u opinión individual, cuando el espacio de emergencia de la razón social no es otro que el lugar de lo público.


La reivindicación de unas políticas públicas basadas en la redistribución equitativa es una cuestión de ética y de justicia social, como lo es el acceso a la salud como derecho universal y principio esencial de un sistema público sanitario. Con la salud, no se juega.

Como se destaca en la introducción del libro: «Tratar de comprender los discursos y políticas neoliberales que, a partir de la crisis de los setenta, han trabajado para desprestigiar la gestión pública, es comprender la ideología que late detrás de las políticas de privatización de los servicios públicos y de ataque a los derechos laborales. Desde esta perspectiva, la privatización de la sanidad es sólo un aspecto del proceso general de desposesión de los recursos y bienes que resultan esenciales para la reproducción de una vida en común» [p 15].


Estamos ante un proceso iniciado ya en los años setenta en el ámbito internacional, y que en España se pone en práctica con especial ímpetu a partir de la década de los noventa, en paralelo al paulatino proceso de transferencia de los servicios sanitarios a las CCAA. La sanidad pública deja de estar considerada como un elemento de justicia social, para convertirse en un «nicho económico», amparado y legitimado
por la Ley 15/97 «de Nuevas Formas de Gestión en la Sanidad».


Sin embargo, el caso español ofrece algunas peculiaridades (valga resumirlas aquí de un modo muy sucinto), con respecto al contexto europeo, relacionadas con los fundamentos históricos de nuestro "Estado de bienestar” y del entramado del sistema de protección social de 1964-1975, en pleno período de modernización capitalista del franquismo. Una peculiar combinación de elementos de la política económica
keynesiana con la estructura de dominación despótica franquista del desarrollismo. Aunque el gasto social se consolidó durante la década de los sesenta acompañado de la aceleración del proceso de niversalización de la seguridad social, su peso sobre el PIB fue escaso, en comparación con el contexto europeo, unido a un bajo nivel de cobertura general de las necesidades. El paso posterior a un Estado de Bienestar de corte institucional y democrático, y de la universalización de los servicios y prestaciones
hasta 1982, se produce en detrimento de la calidad media de las mismas, y coincide con un deterioro de los servicios públicos y una expansión relativa de la oferta privada.

Coincidiendo con la inauguración de un nuevo ciclo durante la década de los años ochenta en las políticas sociales y económicas de los países del centro, impulsadas por el auge de las políticas neoliberales –y que implican una reestructuración y adaptación de la intervención estatal y del gasto público a las nuevas exigencias políticas y económicas, materializadas en un tipo específico de intervencionismo neoliberal–, en España se agota el inicial empuje democrático y la quiebra definitiva del modelo de crecimiento de los años sesenta. Empieza a extenderse una percepción negativa del porvenir financiero de la Seguridad Social, cuya alternativa comienza a verse en la privatización. La política de modernización del aparato productivo
de mediados los años ochenta impuso que la política social estuviera regida por los imperativos de la política económica en detrimento de medidas redistributivas y en pro de la plena integración del país en los espacios económicos, políticos y culturales del sistema transnacional. Fruto de la contención y la reestructuración del gasto público y de un proceso selectivo de privatización (complemento a las prestaciones públicas) vienen los lodos de la actual consolidación de un mercado sanitario en el que entidades privadas, concertadas y públicas compiten por la prestación de servicios.


El libro está dividido en dos partes. En la primera, se incluyen varios ejemplos del contexto internacional que demuestran por un lado cómo las políticas privatizadoras han aumentado los costes y reducido la eficiencia, y han contribuido a la polarización de la estructura social, condenando a los pobres a los servicios mínimos y reservando a los ricos el estatus de consumidores. Se pone de manifiesto la influencia, desde finales de los años ochenta, de las instituciones internacionales en la mercantilización de la
salud, coincidiendo con la implantación de las políticas neoliberales en los países del centro
(con su laboratorio sito en Chile), bajo la amenaza de la crisis y la consiguiente necesidad de introducir restricciones financieras.


Sin embargo, en algunos países del contexto internacional, los Gobiernos se han visto obligados a cambiar el rumbo de su política sanitaria, generalmente presionados por organizaciones de ciudadanos. Tal es el caso de Suecia, Canadá, Nueva Zelanda, y Australia. Países,que arrojan un atisbo de esperanza de cambio
cuya base no es otra que una ciudadanía consciente. Sirven para defender el convencimiento de que es posible dar marcha atrás y recuperar los servicios públicos, y que para ello es imprescindible que la ciudadanía sea capaz de organizarse.


La segunda parte del libro se centra en el contexto español, en particular en las experiencias valenciana, catalana y madrileña. Más allá de los principios ideológicos, se destaca cómo se está produciendo en la práctica un desarrollo de la gestión privada de los recursos públicos: «no se puede llamar gestión privada en sentido estricto pues no respeta los principios fundamentales de la economía de mercado, se trata
de un tutelaje estatal al capital, comparable a la aportación de dinero del Estado a los bancos para que no quiebren». [p. 101].


En el caso catalán, se cuestionan los cambios realizados por «la izquierda» en el modelo sanitario en el que se están implementando fórmulas neoliberales que «la derecha» no se había atrevido a poner en práctica, favoreciendo la obtención de beneficios privados con dinero público. Con respecto a la ausencia de
una respuesta ciudadana se atribuye en parte a una constante del modelo comentado: el negacionismo de la privatización practicado tanto por la derecha convergente como por «la izquierda»; el mantenimiento pueril de que, por el hecho de ser financiada con dinero público y ser controlada por los poderes públicos, una
empresa se ha de considerar pública, en paralelo a la percepción por parte de la población de una atención similar con independencia de la entidad gestora y sin demasiados elementos para comparar.

El modelo madrileño, bajo las políticas del PP, arroja unos datos significativos de una participación de la empresa privada en la asistencia especializada de más de dos millones y medio de habitantes, el 42 % de la población de esta Comunidad (según datos del año 2008). A partir de la aprobación, en diciembre de 2001, de la Ley de Ordenación Sanitaria de la Comunidad de Madrid (LOSCAM), el gobierno popular aceleró el proceso de traspaso a empresas privadas con ánimo de lucro la gestión y explotación de nuevos hospitales.


En el texto se denuncia la estrategia calculada del gobierno autónomo, y su impacto en la congelación y reducción de las plantillas y del gasto sanitario público por habitante. Pese a ello,las organizaciones políticas, sociales y sindicales institucionales han guardado silencio. Las campañas de denuncia de las consecuencias negativas de este modelo sanitario han estado protagonizadas por iniciativas como la Coordinadora Anti-Privatización de la Sanidad (CAS) que agrupa a profesionales del sistema público,
usuarios y movimientos sociales. Asimismo, diversas organizaciones firmaron el documento «Situación sanitaria de la Comunidad de Madrid. Propuestas para avanzar (junio de 2008)» que recoge un diagnóstico de la situación de la sanidad pública de la Comunidad de Madrid y una serie de propuestas para garantizar una asistencia sanitaria de calidad a toda la ciudadanía bajo los principios de universalidad, equidad,
gratuidad, financiación y provisión pública y control democrático de todas las actuaciones llevadas a cabo por la Administración [véase:http://www.aavvmadrid.org]


Lo que está verdaderamente en juego aquí es el tipo de gestión de la población y de los recursos colectivos. Este es el telón de fondo del conjunto de colaboraciones que integran el libro, que desde la defensa de la justicia social y la ética, alimenta el debate con rigor. Los y las autoras –que provienen de diferentes organizaciones, estatales y europeas, por la defensa de la sanidad pública–, recurren a casos concretos,
aportan cifras y establecen comparaciones entre experiencias privatizadoras de distintos países, para concluir que, a pesar del mensaje proclamado por los responsables de las políticas privatizadoras, los resultados de su aplicación han sido nefastos no solo desde el plano de los derechos y de la ética, sino desde el puro análisis de su supuesta eficacia y rentabilidad económica.


El libro culmina con una extensa y prolija cronología que arranca de 1883 hasta 2009, herramienta xtremadamente útil para entender la deriva de las políticas sanitarias no solo en el contexto español, sino integrado este en el contexto internacional.

Su virtud, por tanto, radica precisamente en llevarnos al terreno de lo concreto y de lo empírico y, con el fin de alimentar aún más el debate, cabría, complementarlo con una reflexión que aún sigue abierta sobre los límites o no del papel del Estado en la intervención en lo público, y qué Estado, puesto que en el actual contexto las normas que regulan el mercado están normalmente dictadas por el sector público, «y es en función de esas reglas del juego [...] como se ve que la “eficiencia” (que relaciona producción y costes), la “rentabilidad” o los resultados “óptimos”, no son parámetros que caigan del cielo, sino que dependen del marco institucional que regula y define al propio mercado.»




Olga Abasolo, responsable del Área de Democracia, Ciudadanía y Diversidad, CIP-Ecosocial




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