25/01/2012 09:40
Publicada en GRUNDmagazine por José Gallego Leal.
¿Es la cultura un derecho o un recurso? Habrá quién piense que ambos usos no son incompatibles, pero es muy difícil no oponer ambas ideas con el nuevo lenguaje que acompaña a la cultura desde que ésta se ha situado como un valor estratégico, como un motor económico. Un nuevo paradigma ha encorsetado a la cultura en unas relaciones estrictamente económicas (los que nos oponíamos al plan Bolonia ya avisábamos de esto cuando advertíamos la sustitución, en el plano del lenguaje, de palabras como cultura y conocimiento por la locución competencias en). “En cualquier caso”, dice el autor de Emprendizajes en cultura, “sería absurdo extraer la figura del emprendedor del contexto socio-económico que lo ha auspiciado. Sólo podemos comprender la figura del emprendedor dentro del marco del capitalismo liberal. Como admite de forma prístina Trías de Bes «si usted es un emprendedor, es que cree en las reglas del mercado y en la competencia»”.
Jaron Rowan es investigador, docente y fundador de Yproductions (www.ypsite.net). YP es una productora cultural que lleva “realizando labores de producción, gestión, investigación y formación en el ámbito de la cultura desde el año 2003”. YP trabaja bajo dos vertientes, “procesos de producción y al mismo tiempo de investigación” y consideran que “la cultura es un espacio de producción de conocimiento”, entendiendo que “el trabajo cultural siempre ha sido y es un trabajo colectivo”, YP apuesta por el libre acceso a la cultura razón por la que todo nuestro trabajo se encuentra licenciado bajo Creative Commons”.
Así Emprendijazes en cultura es un trabajo realizado además desde la experiencia y la práctica. Es un libro sobre el trabajo en cultura, un trabajo organizado hoy sobre las bases de un modelo empresarial que ha encumbrado la figura del emprendedor. Y es muy interesante el análisis que hace de esta nueva figura cuando vemos cómo últimamente se presenta al emprendedor como el nuevo emblema del capitalismo que nos sacará de la crisis.
Pero esto no es casualidad. Los recortes de derechos laborales y la redefinición de las relaciones laborales en una apuesta clara por la figura del emprendedor nos hablan de una salida neoliberal a la crisis. La apuesta por el emprendedor bajo las relaciones de producción y reproducción del trabajo capitalista es la apuesta por la precariedad, la autoexplotación, las jornadas interminables, pero también, en el caso de la cultura, del reforzamiento de la propiedad intelectual. Y esto es así por una cuestión: el conocimiento es un valor estratégico y como tal hay que custodiarlo.
Esta lectura de la figura del emprendedor supone un salto cualitativo frente a la formulación del “capitalismo cognitivo” y del análisis de la centralidad del conocimiento como recurso productivo. Además de la crítica a los actuales sistemas de patentes y la privatización del conocimiento, baja al plano de las relaciones laborales que marcan las vidas precarias de los emprendedores.
La Ley Sinde y la S.O.P.A. abren un nuevo frente de lucha, que es indisociable para los emprendedores culturales de las luchas por nuevas formas de producción y gestión de la cultura bajo unas relaciones laborales dignas.
En un artículo en Diagonal (“Cultura como derecho vs cultura como recurso”, 157), Jaron Rowan señala cómo “entre la ola de recortes que se han estado llevando a cabo en el Estado español durante los últimos años casi ha logrado pasar desapercibido uno de los cambios más importantes en la historia de las políticas culturales contemporáneas: la cultura ha dejado de entenderse y gestionarse como un derecho para pasar a considerarse un recurso”. Estos cambios son analizados en Emprendizajes de la cultura, además de ofrecernos un mapa de las industrias creativas, de las experiencias de las microempresas y la precariedad surgidas al calor de las políticas de promoción del emprendizaje en cultura, de las empresas e Instituciones que promueven este emprendizaje en el Estado español, …
Pero, ¿son posibles otros emprendizajes en cultura? Asaco Producciones cree que sí: “Somos emprendedores que no buscan rentabilidad. Esto es un proyecto de vida, no un modelo de negocio”. Y cita también Jaron Rowan a La Casa Amarilla (www.lacasaamarilla.net), que “considera la expresión artística y los procesos creativos como herramientas de desarrollo individual y social” y así “trabajan para crear espacios de intercambio y conocimiento, que nos permitan fomentar la cohesión social, la integración cultural y la participación ciudadana”. Todo este entusiasmo no evita, sin embargo, caer en muchas ocasiones en grandes dosis de autoexplotación (en GRUNDmagazine, sin ir más lejos, bien lo sabemos).
En definitiva, Jaron Rowan busca con Emprendizajes en cultura. Discursos, instituciones y contradicciones de la empresarialidad cultural (editado por Traficantes de Sueños, traficantes.net, dentro de su colección de materiales de investigación Útiles)
repensar el modelo sobre el que se edifican las industrias culturales y creativas. Es necesario mostrar los límites de los discursos oficiales, al tiempo que se imaginan otras formas de empresarialidad.
José Gallego Leal, GRUNDmagazine
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