26/10/2009 20:19
Sábado 7 de noviembre a las 19.00h Una nueva cita del CPPC en esta ocasión contaremos con la participación de los poetas Jesús Urceloy, Carmen Camacho e Inma Luna
Jesús Urceloy (Madrid, 1964) es profesor de los Talleres de Escritura Creativa Fuentetaja y de la Fundación José Hierro, ambas de Madrid. Ha publicado Libro de los salmos (Devenir, 1997), La profesión de Judas (Sial, 2000; finalista Premio Nacional de la Crítica 2001), Berenice (Amargord, 2005) y Diciembre (Centro de Poesía José Hierro, 2008).
Ha realizado las ediciones críticas de Todo Sherlock Holmes (Cátedra), Shrelock Holmes, los relatos imprescindibles (Alianza) y Las mil y una noches (Cátedra, junto a Antonio Rómar). Es fundador de la revista cultural digital Ariadna-RC.
Carmen Camacho (Alcaudete, Jaén, 1976) es autora de los poemarios Arrojadas (Cangrejo Pistolero, 2007), 777 (Taller del Hechicero, 2007) y Minimas (Baile del Sol, 2008). Su obra está recogida en antologías de poesía y narrativa de España, México, Chile y Perú, tales como 23 Pandoras. Poesía alternativa española, Poesía Viva de Andalucía, Cuento Vivo de Andalucía, Poetas en el Camino, Antología de Poetas Jóvenes en Sevilla; El Arca, Bestiario y Ficciones de treintaiún narradores hispanoamericanos; Literatur, Microscopios Eróticos, o Literatura Comprimida, entre otras, así como en diversas revistas de creación nacionales e internacionales. Interesada en la agitación y la expresión cultural, también ha trabajado en colaboración con artistas plásticos, fotógrafos o con el bailarín José Antonio Bono.
Inma Luna (Madrid, 1966) es periodista y autora de los poemarios Nada para cenar (LF Ediciones, 2005) y El círculo de Newton (Baile del Sol, 2007). Ha sido recogida en varias revistas y antologías, entre ellas, 23 Pandoras. Poesía alternativa española. También se ha editado su volumen de relatos Las mujeres no tienen que machacar con ajos su corazón en el mortero (Baile del Sol, 2008) y varios de sus cuentos han sido agrupados en diversas compilaciones.
ESTADO DE ACEPCIÓN
Gaza.
(de origen y fin incierto).
uno. femenino.
Nudo en llanto, desatado
en el extremo. Obligado a doblarse,
a des-ser, mordaza en sangre.
Sirve par enganchar o ceñir
el cebo de Occidente,
una carnada de rabia,
la espada de Israel
y suspenderla luego desde ninguna parte.
dos. femenino.
Circundar el alambre,
abrirse las manos, caminar
el polvo hasta alcanzar
las puertas del templo,
despacho o como se llame
el lugar donde el Hombre del Lobby
aventa cenizas
de la Zarza Ardiente.
Enmarcar el albarán de su fusil.
tres. femenino.
Pájaro negro que al surcar
la franja esta noche
me despierta y canta
(Carmen Camacho)
LA CASA DEL POETA
El poeta llega a su casa y ve la puerta rota,
ve la puerta que rompe siempre la policía para entrar,
que sangra toda la vida, derribada, siempre,
una puerta que aguanta incendios y galernas, que a menudo sirve
también como asidero los días de diluvio.
Pero no ha habido esta vez misericordia:
el dintel permanece,
y el poeta sabe que un olor a madera lo ha estado aguardando,
todo el día de siempre, todo el día de ayer,
hasta que llegara,
llegara con el corazón valiente y roto, tras
haber cruzado a nado un campo de espinas,
un mar de espinas,
un océano de espinas donde los rasgos que dignifican al hombre hacen de una calle cualquiera
el mismo mundo,
donde quien toca con la punta de sus dedos los cabellos de un niño toca también una sonata
de Bartok,
donde quien llega permanece,
aguanta el bombardeo,
sabe que ni la más destructiva de las muertes podrá alcanzarlo,
podrá robarle esa plenitud esencial,
esa plenitud contemporánea.
El poeta llega a su casa desde la frontera de los inciertos,
un horizonte desposeído,
y entra en su casa, pues el acto de entrar en su casa es salir del mundo, salir de toda posguerra,
salir de toda libertad
y entrar en otro concepto de democracia:
asumida,
ilógica,
que no tiene que ver con un hombre un voto,
sino con una idea un voto,
sino con una sola idea un voto de alegría.
El poeta sale de su casa: entra en el mundo,
no llega a su casa: sale a la plaza
a contar en silencio las astillas,
el voto de los que carecen de lo imprescindible:
De los que dejaron un mechón de pelo, una tira de piel, un rostro desconcertado, una zapato sin
pie, un cuerpo sin vida tras el terror y los homenajes.
De los que hallaron la gracia y el sosiego tras una curva peligrosa, en un hoyo, en el tajo, de un
tajo, en un trasbordo, en la sucia mentira con distintivo azul.
De los que fueron encontrados en soledad junto a unas bolsas, un muro caído, un canal, del
regreso feliz de las vacaciones.
La sangre urgente de los necesitados.
La sangre urgente que regresa a casa.
(Jesús Urceloy)
NI NADIE
Nadie me conoce.
Ni mi psiquiatra.
Ni la alcachofa de la ducha.
Ni mi taza de café.
Ni mis pestañas.
Nadie sabe nada de mí.
Nadie me ha descubierto todavía.
Ni mis sujetadores.
Ni mis bragas.
Ni mi pinza de depilar.
Nadie se asoma a mis zonas estrechas.
Nadie sabe encontrarlas
Nada me araña.
Ni mi cepillo de dientes.
Ni los chicles.
Ni los vasos de leche desnatada.
Nada entra en mi cuerpo.
Todo lo cruza.
Todo pasa de largo.
Como el viento en las casas con dos puertas.
Nada se lleva nada.
Nadie.
(Inma Luna)
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