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En una ciudad caótica, un camarero provoca por accidente una crisis política al intoxicar al presidente. Entre sátira y ambición, su vida deriva en poder, culpa.
En la ciudad de Guara, donde la política es un espectáculo grotesco y la precariedad se viste de neón, Rayco Bethancourt, camarero migrante y actor sin posibles, comete un error con consecuencias devastadoras: un cóctel adulterado termina en manos del presidente del gobierno. Entre interrogatorios, titulares sensacionalistas y noches de deriva emocional, Rayco se ve atrapado en una maquinaria que necesita héroes y villanos con la misma urgencia. Mientras intenta proteger a sus amigos, defender su identidad y sobrevivir al vértigo de la exposición pública, una enigmática estratega política le ofrece una salida: reinventarse como símbolo.
En una constante mezcla de lirismo crudo y politiqueo contemporáneo, Dosantos dialoga con la prosa potente de Gabriela Cabezón Cámara, al mismo tiempo que recuerda la irreverente mirada de Copi o Terenci Moix y nos arrastra por los arrabales en los que sobrevivieron los personajes de Roberto Arlt atrapados, queriéndolo o sin querer, en los sistemas más hostiles y amorales.
«Treinta años de vida y mil amantes de experiencia no me sirven apenas. Pese a lo sexy de haber nacido con pupilas rajadas, todavía me cuesta mirar por debajo de este pecho peludo y enzarzado. Fueron muchas las risas en las clases de natación. Pero eso aquí no se sabe. Migrar a la Metrópolis y cambiar de paisaje me permitió verme de otra forma, mentirme de otra forma. Más allá del espejo roñoso me hice puma de provincia resuelto y radiante. Un amigo al que acudir, un actor al que acariciar. Y un camarero lleno de rencor




