Si para algunos es apenas un depósito de sombras -el desván donde van a parar los desechos de lo vivido-, para Alfredo Bryce Echenique la memoria es un riquísimo manantial en el que habitan hechos y personajes que la magia de su pluma trae de regreso a la vida.Permiso para sentir, segunda parte de sus Antimemorias -la primera se titula Permiso para vivir-, es, como la primera, una conmovedora evocación de episodios escogidos de la trayectoria vital y artística de nuestro gran escritor. Estos recuerdos, recientes o lejanos, hermosos o ingratos, plenos siempre de esa mezcla de sabiduría e ironía bryceanas, no se detienen en la anécdota, sino que ahondan en el lado humano de sus protagonistas y se proyectan, además, como un haz de luz sobre nuestra época. Esto último es particularmente notable en aquellas páginas sobre el Perú contemporáneo, en las que emprende un tierno y a la vez incisivo, e incluso, por momentos, feroz, pero siempre lúcido y honesto, ajuste de cuentas con su propio país. Si hay algún escritor que desde sus obras, como desde una ventana, se ponga a conversar con el lector, ése es, sin duda alguna, Alfredo Bryce Echenique. Su humor, su bondad esencial, su peculiar pesimismo -que bien puede ser una forma de optimismo- crean una atmósfera íntima que su magnífica prosa no hace sino acentuar.Conjunción de literatura y vida, Permiso para sentir es un libro que tiene como destino inmediato el corazón de sus lectores, de los muchísimos lectores que tiene este extraordinario escritor.
AUTOR/A
BRYCE ECHENIQUE, ALFREDO
Alfredo Bryce Echenique nació en Lima, Perú, en 1939. Realizó sus estudios primarios y secundarios en colegios regidos por profesores norteamericanos e ingleses. En la peruana Universidad Nacional de San Marcos obtuvo los títulos de abogado y doctor en Letras. En 1964 se trasladó a Europa, con prolongadas estancias en Francia y España. Ahora reside de nuevo en Perú. <BR><BR>Bryce Echenique es uno de los autores hispanoamericanos más traducidos del momento. En Anagrama, además de sus extraordinarios trabajos periodísticos, reunidos en A vuelo de buen cubero, Crónicas perdidas, A trancas y barrancas y Crónicas personales, y sus antimemorias, Permiso para vivir y Permiso para sentir, se han publicado las siguientes novelas, que lo han acreditado como uno de los grandes narradores en lengua española: Un mundo para Julius, Tantas veces Pedro, La vida exagerada de Martín Romaña, El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz, La última mudanza de Felipe Carrillo, No me esperen en abril, Reo de nocturnidad, Dos señoras conversan, La esposa del Rey de las Curvas y Dándole pena a la tristeza.





