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El mundo globalizado, industrializado, civilizado está cada vez más mediado por la tecnología, que promete cercanía y comunicación a gente que está cada vez más sola.
La humanidad se ha ido domesticando para adaptarse a las exigencias de la agricultura, las ciudades, los smartphones. Puede entenderse como una evolución pero ha tenido una consecuencia severa que ha calado hondo: la alienación de las personas. No es una novedad, lleva en marcha 9.000 años pero, incluso cuando se constata que vivimos en una realidad que no hace feliz a casi nadie, pocos se han atrevido a diagnosticar las raíces del problema y a asumir las consecuencias. Precisamente eso es lo que logra, de una forma tan contundente que resulta abrumadora, John Zerzan, uno de los principales pensadores de la crítica radical.
PRÓLOGO CARLOS TAIBO.