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Hay exilios que no terminan nunca. Como una cicatriz invisible, a veces se heredan sin poder remediarlo. La historia arranca en la posguerra, con una huida desesperada a través de los Pirineos que sella el destino de toda una familia. Décadas más tarde, ahora en la convulsa Barcelona de 1978, el hijo de aquel fugitivo milita en la clandestinidad, moviéndose entre pisos francos, acciones armadas y amistades que se forjan a golpe de confianza ciega. El eco de la huida resuena en otros mundos. En Collserola, un hombre pasea junto a su perro mientras se enfrenta a su pasado. Al recordar sus decisiones, quiénes le acompañaban y quiénes quedan, hace vivida, desatando la tormenta, la memoria de su lucha y su propio exilio a la casa de la selva. En la Barcelona de los noventa, una enigmática joven trata de contener su rabia con punk y violencia, pero de las entrañas le brota la furia que arrastra desde otro continente. Y de nuevo, el silencio aterrador de la herida. Joni D. cuenta, en este tríptico de historias, las consecuencias de la lucha política, un mapa de las memorias rotas que se extienden desde los Pirineos a la árida tierra tamaritana, de la selva de Oaxaca a las calles de Buenos Aires. Según el autor, este es un tríptico sobre la necesidad que tiene el ser humano de encontrar refugio. En otras palabras, esta es la crónica literaria de quienes buscaron un lugar -una torre en la sierra, una selva de acogida o un pantano en el que gritar- para esconderse del mundo. O quizá de sí mismos.



