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A propósito de la Sexta extinción que amenaza la biodiversidad del planeta, el biólogo Edward O. Wilson aconsejaba en su ensayo Half-Earth: Our Planet?s Fight for Life (2016) proteger la mitad de la superficie de la Tierra como reserva natural libre de humanos. Lejos de considerar utópica esta proposición, hay quien asegura que la liberación de ese territorio ya ha dado comienzo. El éxodo prospera con el sigilo de una revolución silenciosa y no implica desplazamiento masivo alguno, tan ?solo? el vuelco paulatino de nuestra vida a la realidad tecnodependiente del Continente Próximo.
Este ensayo no promueve ni una desconexión total ni una mirada nostálgica a tiempos predigitales. Más bien, persigue señalar la necesidad de otras diplomacias que arbitren la cuestión tecnológica y atemperen el impacto del tecnoma. Nosotros mismos ya somos tecnología; somos nosotros quienes hemos de insistir en el diseño de un Continente Próximo más justo, más libre y biodiverso, levantado sobre una dimensión social y ecológica que corrija los sesgos que infieren las inteligencias no vivas.