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En el presente libro, la tradicional separación entre naturaleza y cultura, construida en connivencia con la Historia del arte, se ve interpelada por la invocación de un mundo posnatural. Los imaginarios del fin del mundo y del apocalipsis se resignifican en las primeras décadas del siglo XXI, al ritmo de las múltiples crisis planetarias, la producción de residuos o el avance de la IA, así como de las nuevas teorías que promueven formas alternativas de relación con el planeta, desde las ecologías queer al pensamiento poshumano. En este paisaje de profundas mutaciones, el arte se convierte en una herramienta fundamental para pensar e imaginar el presente y el futuro de la vida en la Tierra.
A través de genealogías que reescriben la historia del paisaje, el retrato y la naturaleza muerta, se exploran prácticas artísticas que desafían la norma, desmontan el mito de lo natural y ensayan estéticas contrapocalípticas para un mundo en emergencia, recurriendo también a las nuevas ontoepistemologías que, procedentes de ámbitos científicos como la biología, la botánica, la micología o la física cuántica, están transformando los modos de pensar el mundo y las formas de habitar en él. Un libro, en definitiva, para comprender la naturaleza estética de la crisis planetaria y el papel del arte desde una formulación naturocultural de la Historia del arte.



