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Las corrientes denominadas antialemanas suelen sostener una defensa del sionismo, entendido como la ideología fundacional del Estado de Israel, cuya práctica política ha implicado la expulsión y desposesión de la población palestina. Dichas posiciones apoyan al Estado israelí, que continúa expandiendo su control territorial y manteniendo la ocupación de tierras palestinas.
El sionismo se presenta habitualmente como una reacción al antisemitismo europeo, especialmente al antisemitismo eliminacionista desarrollado bajo el nacionalsocialismo, y a menuso se interpreta de manera monocausal, es decir, únicamente como respuesta a la persecución judía. Sin embargo, esta lectrura omite o minimia el hecho de que el surgimiento y los fundamentos del sionismo se hallan profundamente vinculados con visiones de carácter colonial, racista, etnocrático y nacianalista.


