ESTADO DE NECESIDAD Y LEGÍTIMA DEFENSA

VIOLENCIA SÍ, O NO
Imagen de cubierta: ESTADO DE NECESIDAD Y LEGÍTIMA DEFENSA
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Libro de la Distribuidora Traficantes de Sueños
Coleccion del libro: 
Idioma: 
Castellano
Número de páginas: 
96
Dimensiones: 160 cm × 120 cm × 0 cm
Fecha de publicación: 
2008
Materia: 
ISBN: 
978-84-612-0700-8

Una reflexión sobre el uso de la violencia contra aquellos que son responsables de la posibilidad del genocidio nuclear. Anders sostiene que vivimos en un estado de necesidad, en un mundo en el que la vida humana y la vida del planeta pueden ser destruidos por actos de terrorismo perpetrados por hombres omnipotentes que son analfabetos sentimentales. Frente a ese estado de necesidad, y una vez que se ha comprobado que todas las formas de respuesta pacífica (las manifestaciones, los hapenning, los manifiestos,etc.) resultan inútiles, se impone la legítima defensa, la amenaza a esos responsables para que cambien de actitud. Se trata, pues, de una opción que busca imponer la no-violencia.

AUTOR/A

ANDERS, GÜNTHER

Nacido en 1902, fue soldado en la Primera Guerra Mundial<BR>a los 16 años; alumno de Husserl y Heidegger, ya en 1928 es uno de los más audaces denunciadores del hitlerismo como producto del capitalismo alemán, y en 1933 debe marchar al exilio con su mujer, la filósofa Hannah Arendt (la autora de La banalidad del mal, Poder y violencia, Eichman en Jerusalén). En Estados Unidos trabajará como obrero en fábricas y allí experimentará<BR>el significado de la dependencia del hombre a la técnica. En 1950 regresa a Alemania donde seis años después publicará su obra fundamental: Lo anticuado del ser humano. Visita Auschwitz y dirá: "Si se me pregunta en qué día me avergoncé absolutamente, responderé: en esta tarde de verano cuando en Auschwitz estuve ante los montones de anteojos, de zapatos, de dentaduras postizas, de manojos de cabellos humanos, de maletas sin dueño. Porque allí tendrían que haber estado también mis anteojos, mis dientes, mis zapatos, mi maleta. Y me sentí -ya que no había sido un preso en Auschwitz porque me había salvado por casualidad- sí, me sentí un desertor".<BR><BR>"No fue por su participación en el movimiento dada, ni tampoco<BR>por los dibujos del Rostro de la clase dominante (desde ahora puesto en un plano de igualdad con los Desastres de Goya<BR>o los dibujos de Daumier para la Cencerrada) por lo que Grosz fue conocido o renombrado en los mayores círculos extra-artísticos, sino por el escándalo que suscitó su obra Crucificado con máscara de gas."<BR><BR>(Günther Anders)