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'Mecánica simple suena como un violín afinado justo antes de comenzar el concierto. Riki Blanco sortea el peligro de romper una cuerda por exceso de tensión, o de dejarla tan floja que apenas suene. Interpreta su melodía y no la ves venir.
A través de ancianos impacientes por compartir el tiempo que les queda, de un Jesús triste por no tener ni un cumpleaños sorpresa, de un catálogo de señores sentados en el banco del mundo comn las piernas abiertísimas, Riki compone un Jardín de las Delicidas donde todo el mundo parece muy cansado.
Hay, aún así, un tímido lugar para la esperanza. "Mecánica fácil" es también la alegría de un pulpo que encuentra, por fin, una casa en el fondo del mar. Aunque sea una lata arrojada por un humano.'
Del prólogo de Celia Bsoul.




