Frente a un jurado de escritores, sin apoyo alguno, Chukóvskaia ha de defenderse a sí misma. Estamos en 1974 y todo depende de esta sesión de la Unión de Escritores: el derecho a seguir publicando o la erradicación de sus libros de todas las bibliotecas de la URSS; la existencia de una posteridad para su obra o la completa supresión de su nombre y del título de sus libros de todas las publicaciones del país.
Pero las consecuencias no sólo se vinculan a la literatura: vigilada de cerca por el KGB, quedará aislada de todos sus amigos. Algo especialmente difícil para una mujer de su edad: ya no se le permite recibir ni los medicamentos ni los bolígrafos especiales (está casi ciega) que solían llegarle del extranjero. Chukóvskaia se convertirá durante décadas en una escritora olvidada.
CRÓNICA DE UN SILENCIO
AUTOR/A
CHUKÓVSKAIA, LIDIA
Lidia Chukóvskaia (San Petersburgo, 1907 ? Moscú, 1996), hija del famoso escritor para niños, traductor y crítico Kornéi Chukovski, cultivó también distintos géneros ?poesía, memorias, crítica literaria, narrativa?. Gracias a su padre, tuvo acceso al mundo de la intelligentsia rusa durante un periodo especialmente tumultuoso. Muy pronto se enamoró de Matvéi Bronstein ?físico teórico pionero en el desarrollo de las teorías cuántica y de gravitación y autor de libros infantiles de divulgación científica?, que fue arrestado en 1937 y ejecutado en 1938. A Lidia Chukóvskaia se le comunicó que había sido condenado a un campo de trabajo durante diez años, sin derecho a correspondencia. A partir de entonces, su vida se pareció cada vez más a la de la protagonista de su Sofia Petrovna. Una ciudadana ejemplar, novela escrita durante ese periodo y que no pudo publicarse en su país hasta cincuenta años después.<BR><BR>Lidia Chukóvskaia escribió varias cartas en contra de la persecución del joven Joseph Brodsky (o Andréi Siniavski y Yuli Daniel) en la década de los sesenta, y Solzhenitsyn y Sájarov en la de los setenta. Debido a este apoyo a los disidentes, Chukóvskaia perdió el derecho a publicar en la Unión Soviética. Íntima amiga de Anna Ajmátova, una de sus obras principales consiste en la consignación de veinte años de conversaciones y vivencias con la poeta, tal y como Eckermann hizo con Goethe. Dicha obra será publicada próximamente por Errata naturae.<BR>



