Las arrugas de unos ojos o el olor de una habitación resultaban infinitamente más sustanciales y significativos que los acontecimientos de una época.
Las palabras de Pilniak te sacuden de pies a cabeza, evocan imágenes que te arrastran hasta el borde de un barranco en cuyo fondo aúlla la pluralidad conceptual de sus narraciones. Una vez ahí, no podrás evitar mirarte fijamente a los ojos.
Sobre sus cuentos sopla un aire de disconformidad con la industrialización y la idea de desarrollo de los primeros años de la URSS. La radical combinación de expresionismo oscuro y lirismo simbólico desencadena una reflexión sobre la condición humana. Una reflexión terca y compasiva. Es un viaje por un bosque boreal en busca de la auténtica identidad rusa, pero también por «esos ríos de calles moscovitas» que dan a parar a una bandera roja ondeando sobre el cielo negro.
Asumimos la imposibilidad de nombrar lo indecible. ¿Cómo ponerle título a los horrores de la modernidad, a la muerte del amor o al silencio de la nieve que cubre un cadáver?
Pilniak arrastrará al lector hasta la pluralidad conceptual de sus cuentos, sobre los que sopla un aire de disconformidad con la industrialización y la idea de desarrollo de los primeros años de la URSS. La radical combinación de expresionismo oscuro y lirismo simbólico desencadenará una reflexión sobre la condición humana.
ANTOLOGÍA SIN TÍTULO
AUTOR/A
PILNIAK, BORIS
Boris Pilniak (Boris Andreievich Vagau) es uno de los autores rusos más relevantes del siglo XX y una de las primeros intelectuales víctimas del stalinismo. Convencido de que la Revolución era el único camino para encontrar a Rusia, fue el épico cronista de su epopeya y también de su envilecimiento.<BR><BR>Nació en octubre de 1894 en Mozahisk, hijo de una maestra y un veterinario, descendiente de colonos alemanes. Su seudónimo proviene del nombre de un pueblo bielorruso, Pilnyanka, donde pasó un tiempo con su tío, el pintor Alexandr Savinov. En 1918 formó parte de una comuna anarquista. En 1920 se graduó como economista en el Instituto de Comercio de Moscú. En esos años publicó un par de libros de cuentos que impresionaron a Gorki. Pero la fama le llegó con la edición de El año desnudo, en 1921, la primera y más experimental novela sobre la Revolución Rusa.<BR><BR>A partir de 1922 viaja al extranjero, primero a Alemania y a Inglaterra (allí organizará la sección rusa del PEN Club); luego irá dos veces a Japón, también navegará por el Mediterráneo y el Círculo Polar ártico, y residirá seis meses en Estados Unidos, registrando sus vivencias en distintos libros de viaje.<BR><BR>En 1924 aparece Máquinas y lobos. Dos años después, un relato en el que denuncia uno de los primeros crímenes instigados por Stalin: allí recrea el comandante Mijail Frunze es asesinado en 1925 en el transcurso de una operación quirúrgica ordenada por el partido. La publicación desencadenó la polémica. En 1929, siendo presidente de la Unión de Escritores soviética, publicó Caoba en Berlín. Esta novela breve lo pone en serio peligro, pues es acusado de contrarrevolucionario. Para acallar las amenazas que pesan sobre él, en 1930 se edita El Volga desemboca en el mar Caspio, libro comprometido con el sistema. A pesar de su extraordinario prestigio, en 1937 fue arrestado acusado de terrorismo y espionaje. El juicio apenas duró quince minutos: fue condenado a muerte y fusilado el 21 de abril de 1938.<BR><BR>Victor Serge, en sus Memorias, dejó registrado aquello que le dijo su amigo Pilniak en 1933: «No hay un solo adulto pensante en este país que no haya pensado que podía ser fusilado».


