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Desde monumentos nacionales hasta edificios, fincas, plazas o huertos, el afán inmatriculador de la jerarquía católica española no ha tenido fin. Sin importar que se tratara de bienes patrimonio de la humanidad con un valor cultural e histórico incalculable, o que fuera una humilde parroquia levantada con el esfuerzo de una pequeña pedanía, la Iglesia católica, gracias a un subterfugio jurídico proveniente del franquismo y ampliado por Aznar, se ha convertido en el mayor propietario inmobiliario del país.
A través del paradigmático e indignante caso de la Mezquita de Córdoba y de otras 16 inmatriculaciones relevantes que recorren toda la Península, este divulgativo texto explica y propone salidas al abusivo sistema que, con la connivencia de registradores y un caos jurídico contrario a los derechos humanos, ha permitido tamaño escándalo. Hablamos del descarado expolio de miles de bienes que pertenecen al común. Recuperarlo pasa por salir de la desidia y la pasividad, por defender nuestro tesoro público. Y esa es la llamada de atención que contienen estas páginas.


