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Tras bastantes décadas de "colaboracionismo curatorial", después de haber perpetrado cientos de artículos sobre toda clase de planteamientos artísticos, erosionado en la máquina (post-kafkiana) de la Academia, Fernando Castro Flórez se permite escribir una serie de textos "frívolos" sobre la cultura en la que chapoteamos.
Habiéndose completado el paso (histórico) de la tragedia a la comedia, estaríamos lúdicamente liberados para tomarnos "la cosa" con filosofía, evitando el academicismo, reivindicando incluso a Diógenes el cínico que se tumbaba provocadoramente en la escalinata de la Escuela de Atenas. Conviene divertirse un poco para, por lo menos, exorcizar la "fosilización" del pensamiento.
Estas notas sobre el arte actual dan la cara y, al mismo tiempo, recurren al maquillaje del payaso.





