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El concepto de casta tiene una larga historia asociada, por lo general, al estudio de la estructura social de la India. Sin embargo, en el sur de Estados Unidos, entre las décadas de 1890 y 1960, los negros descendientes de esclavos fueron tratados como una subcasta, verdaderos «intocables». Jim Crow es el nombre común que se da a este sistema de dominación racial que los mantuvo bajo férreo control hasta que el movimiento por los derechos civiles de la década de 1960 logró imponer la igualdad política y jurídica.
Loïc Wacquant ofrece en este volumen un meticuloso análisis histórico y una aguda interpretación sociológica de este régimen. Su estudio parte de la radical excepcionalidad del racismo estadounidense basado en el principio de la «gota de sangre»: toda persona con un ascendiente negro es calificada como negra y, con Jim Crow, queda prohibida toda forma de contacto y mestizaje entre las dos castas, desde el contacto sexual entre hombres negros y mujeres blancas hasta el nivel más elemental de comer juntos o compartir espacio público. Sobre esta base, considera cuatro elementos estrechamente entrelazados: la «infraestructura económica» de la aparcería, que abolida la esclavitud convirtió a los negros en siervos por deudas; la duplicación institucional de lugares y servicios para blancos y para negros; la privación de derechos políticos y jurídicos para los negros; y, por último, la aplicación sistemática del terror contra cualquier acto de resistencia, insubordinación o desafío a la supremacía blanca. En este contexto, se explica la enorme crueldad de Jim Crow: la violencia sistemática, los pogromos recurrentes, las cacerías nocturnas, el trabajo forzado en las cárceles, los linchamientos públicos o las ejecuciones sumarias al margen de la ley.
De una forma sorprendentemente lúcida, este libro nos ofrece así una lectura novedosa de las relaciones históricas entre casta, clase y democracia en Estados Unidos. El análisis dista, sin embargo, de limitarse al marco estadounidense. Jim Crow es solo una modalidad extrema de lo que Wacquant llama dominación racial. Su trabajo constituye uno de los intentos más sistemáticos de analizar el racismo desde una sociología que capte su historicidad: solo una mejor comprensión de la lógica específica de cada forma de dominación racial aumenta nuestras posibilidades de frenar sus mecanismos y contrarrestar sus efectos.









