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Un ejercicio de arqueología para desenterrar las formas en las que el barrio ha sido pensado y contado desde la no ficción, la narrativa y nuestras propias vidas.
Como lugar marginado, enigmático, idealizado o, en tantas ocasiones, estigmatizado, el barrio, pese a haber sido contado y narrado de distintas maneras, aún se mantiene invisibilizado, poblado de fantasmas, que se definen solo desde la perspectiva de quienes miran y observan.
Lleno de anécdotas y referencias de la literatura popular (novela social, literatura neorrural, poesía urbana...), y con un estilo autobiográfico que hace de este ensayo una lectura tan amena como reveladora, Alberto Santamaría nos devuelve al lugar en el que habitamos, y con ello sus conflictos internos, sus conversaciones, olores, creencias, identidades, autopercepciones, aspiraciones, mitos, sonidos, desechos, lazos vecinales. Porque narrar el barrio suele implicar narrar la clase.











