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Si alguien sabe lo que es malvivir en la cueva de un castillo abandonado durante los años cuarenta, sobrevivir en una chabola de 40 metros cuadrados con el techo de uralita en los setenta y soñar con tener una vivienda digna en los noventa, si alguien sabe lo que es escribir día tras día cartas y artículos en periódicos y revistas, redactar manifiestos y proclamas sin que te hagan ni puñetero caso, si alguien sabe lo que es exponerse a que te quiten de en medio por intereses espurios... ese alguien es el protagonista de esta historia: el jornalero y recogedor de chatarra en sus últimos años de vida, Manuel Maldonado Expósito.Un bracero que apenas fue al colegio, pero que tenía tanto deseo de cultura y conocimiento como dignidad y compromiso ciudadano. Un quijote de barrio que luchó como un jabato por una vivienda digna sin más arsenal que sus cartas al director.


