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Carteles para la resistencia

Por: | 21 de febrero de 2014

Por Aurora M. Alcojor (*)

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Conmemoración de la legalización del ANC. Charlotte Schaer, 1990. Tras tres décadas ilegalizado, el Congreso Nacional Africano volvía a ser legal. Los colores, negro, verde y amarillo, representan a la población negra, la tierra africana y las riquezas del país, respectivamente.

 

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'Women Arise and Act Join Umkhonto We Sizwe'. Este cartel hace un llamamiento a toda la población para que se unan al brazo armado del CNA (Congreso Nacional Africano), que comenzó sus actividades de boicot en 1961.

Cuando cualquier tipo de protesta está prohibida, los líderes han sido encarcelados o forzados al exilio, no existe el derecho a voto y apenas es factible la representación legal, sólo queda un pequeño resquicio para la protesta: utilizar el arte, la música, los bailes o el teatro como expresión última de la resistencia. Esto es precisamente lo que hicieron los sudafricanos negros durante los años del apartheid a través de todas las representaciones artísticas que nos podamos imaginar.

Aunque las más conocidas sean las que nos han llegado a través de la música de artistas como Miriam Makeba, también el papel de las artes gráficas fue muy importante como arma política, y es precisamente en este aspecto en el que se fija la exposición Arte en Resistencia: The South African Poster Mouvement, organizado por Wiriko y que se puede ver hasta el próximo 1 de marzo en la librería Traficantes de Sueños, en Madrid.

 

 
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El UDF (United Democratic Front) celebra el aniversario del Freedom Charter de 1955 y pide la legalización del ANC. STP para UDF, Johannesburg, 1886.

Una retrospectiva a la historia de la resistencia sudafricana a través de sus carteles y fotografías, en los que se aprecia perfectamente la evolución del apartheid, hasta su desaparición a principios de los noventa. Una época de la que se guardan más de 4.000 registros, según el archivo histórico de Sudáfrica.

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"Abolish the Pass Laws. Partido Comunista de Sudáfrica. Artista desconocido. 1942". Cartel pidiendo la abolición de la Ley de Pases que obligaba a todos los nativos –como les denominaba la ley- a llevar siempre encima una especie de ‘pase’ en el que se especificaban sus datos, dónde vivía, las zonas por las que podía transitar…
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La revista 'Drum Magazine', en la que colaboraron los grandes escritores y fotógrafos de Sudáfrica, fue un referente a la hora de documentar la vida bajo el apartheid.

Las artes visuales tuvieron una gran importancia porque llegaban fácilmente a toda la población, permitían codificar los mensajes y reflejan sin miramientos la realidad que vivían a diario millones de personas, tal y como explicó Vanessa Anaya, miembro de Wiriko y encargada de la presentación de la muestra.

El llamado South African Poster Movement tiene su verdadero momento álgido en los ochenta, pero ya desde principios del siglo XX algunos carteles reflejaban bien la realidad que vivían los miles de trabajadores negros que fueron llegando a las ciudades en los veinte para trabajar, en condiciones de semiesclavitud, en las recién descubiertas minas de oro.

Sin embargo, fue a partir de la formalización oficial del apartheid (1948) cuando comenzó a surgir un movimiento más político, a través del cual se pudo conocer la realidad que se vivía en los guetos entre los trabajadores negros. Eran años de miseria y desigualdad pero en los que la represión todavía no había caído brutalmente contra los negros y en algunos townships como Sophiatown, Alexandra o District Six afloraba la cultura popular en forma de música y bailes organizados en los sheebens, bares clandestinos donde se mezclaban gansters, canción protesta y mucha política.

Precisamente de Alexandra, uno de estos vibrantes townships, surgió el que sería el verdadero documentalista de la vida bajo el apartheid, Alfred Khumalo, de cuya cámara salieron fotografías que dieron la vuelta al mundo, mostrando sin contemplaciones ni censura la realidad del régimen racista. Imágenes que, junto a la de otros fotoperiodistas como Peter Magubane, se publicaban semana tras semana en la revista Drum Magazine, uno de los mejores archivos para documentar la vida bajo el apartheid.

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'The people shall govern'. Judy Seidman/Medu. 1982. El 26 de junio, Sudáfrica celebra el Día de la Libertad. Para tan señalada fecha del año 1982 se realizó este cartel en el que se pide trabajo, seguridad y derechos humanos iguales para todos.

Tras la dura represión de los años sesenta, en los setenta se produce un resurgir del South African Poster Movement, gracias en buena parte al Movimiento de Conciencia Negra, creado por Steve Biko, cuyo discurso, basado el devolver la dignidad a los negros, caló muy profundamente no sólo en los estudiantes sino también en los artistas e intelectuales africanos.

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Cartel de la Exposición Arte en Resistencia.

Es entonces cuando toma fuerza la idea de que los posters no deben ser arte, sino "armas de lucha”, y tal es el caso del proyecto Medu Arts Ensemble, -liderado por Thami Mnyele-, cuyos miembros se denominaban a sí mismos como ‘trabajadores culturales’ en lugar de artistas y trabajaban siempre en contacto con la comunidad. Una comunidad que, además, a partir de los ochenta se moviliza cada vez más, y se organiza social y políticamente a través de sindicatos, grupos comunales, educativos… creando una gran necesidad de carteles para difundir sus convocatorias y encuentros. Es entonces cuando se comienza a reivindicar la liberación de los presos políticos, entre ellos de Nelson Mandela, del que en realidad no se tenían imágenes, pues llevaba ya más de 20 años encarcelado.

Cuando, por fin, tiene lugar la esperada transición a la democracia, el movimiento no se detiene, pero sí hay un descenso en la producción de carteles, cambia la temática –temas menos reivindicativos, más enfocados a concienciar a la población sobre la importancia del voto o el peligro del VIH- y algunos de los cartelistas más implicados son dados de lado por los partidos para utilizar a grandes empresas publicitarias a la hora de crear sus campañas. Es el principio del fin de un movimiento que se da por terminado a finales de los noventa.

 (*) Aurora Moreno es autora del blog Por fin en África