Habitar la lucha
De la abolición de la familia a la forma-comuna
Alba Schiaffino, activista en Las Sindis
Sesión presencial y online. En Ateneo La Maliciosa - Traficantes de Sueños c/Peñuelas, 12
La segunda sesión propone pensar la familia más allá de su lectura como institución normativa o dispositivo de control, para abordarla como un territorio ambivalente donde se entrelazan poder, cuidado, conflicto y posibilidad. Si bien la familia ha sido históricamente un engranaje clave en la reproducción de jerarquías —de género, clase y raza— también ha sido un espacio desde el que se sostienen prácticas cotidianas de resistencia, invención y supervivencia frente a la violencia estructural.
En contextos de precarización, desposesión y control institucional, las tramas familiares y los parentescos ampliados han funcionado como infraestructuras afectivas y materiales de la vida: redes de apoyo mutuo, circulación de saberes encarnados, economías informales, crianzas compartidas y formas de cuidado que desbordan el ideal de familia nuclear. Estas configuraciones no solo garantizan la reproducción social en condiciones adversas, sino que producen comunidad y sentido allí donde el orden dominante promueve el aislamiento, la competencia y la autosuficiencia obligatoria.
La sesión invita así a problematizar la familia como espacio de disputa. Por un lado, puede reproducir mandatos, desigualdades y violencias; por otro, puede abrir posibilidades para reorganizar el cuidado, redistribuir tiempos y responsabilidades, y sostener la vida en común desde lógicas no individualistas. Pensar las maternidades, las crianzas y las interdependencias como prácticas políticas permite desplazar la mirada: de la familia como forma cerrada y naturalizada, a la familia como campo dinámico de relaciones donde se negocian límites, se reinventan vínculos y se ensayan modos de vida que cuestionan la normalización y el ideal productivista.













