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Benedict Anderson: Los no galardonados. New Left Review (nº 80)

La decisión de conceder el Premio Nobel de Literatura del 2012 al novelista chino Mo Yan plantea de nuevo el delicado tema de los patrones de distribución mundial de este galardón. En casi todos los países, por supuesto, la concesión de premios literarios ha estado típicamente contaminada por la política nacional, la formación de camarillas literarias, las convicciones religiosas, los prejuicios raciales, los dobles raseros y las ideologías del periodo. ¿Es esta la razón principal por la que, en 110 años de proclamación de ganadores del Nobel de Literatura, nunca ha habido un galardonado de algún país del sudeste asiático, mientras todas las demás regiones han tenido su turno?

La historia del premio puede dividirse en tres partes: la época de la dominación mundial por parte de las potencias de Europa Occidental, la Guerra Fría y la actual era de la globalización. Durante el primer periodo, entre 1901 y 1939, casi todos los premios fueron otorgados a escritores de Europa Occidental, clasificados en el siguiente orden: seis para Francia; cinco para Alemania, y tres para Suecia, Italia, Noruega y Estados Unidos, respectivamente. Reino Unido, España, Polonia, Irlanda y Dinamarca recibieron dos cada uno, y Bélgica, Finlandia, Rusia, Suiza e India (véase Cuadro i) solo obtuvieron uno. El favoritismo regional, por lo tanto, estaba muy claro: los escandinavos recibieron la tercera parte de los premios. Pero entre ellos solo el noruego Knut Hamsun era un autor de talla mundial. Tagore, perteneciente a la India colonial, fue una rareza interesante, el único galardonado (1913) representante de una colonia, y la «estrella» solitaria de Asia hasta 1968, cuando lo obtuvo el japonés Kawabata. Los estadounidenses no empezaron a ganar hasta la turbulenta década de 1930, dos de ellos después de la subida de Hitler al poder, y eran de un calibre bastante bajo.

Al mismo tiempo, un importante país europeo fue espectacularmente discriminado: Rusia/urss. Antes de la revolución de Lenin, la discriminación se basaba en su tradicional rivalidad con Suecia y el desprecio que este último país sentía hacia la Rusia imperial; después de 1919, el comunismo se convirtió en el factor clave. Característicamente, el único ganador ruso, Ivan Bunin, vivía exiliado en París. En los últimos años del zarismo, el anciano gigante Tolstoi no fue tenido en cuenta, quizá por su radical tendencia «anarquista», al igual que Chéjov y el poeta Alexander Blok. Más tarde, el gran dramaturgo Bulgakov, los poetas Mayakovski y Mandelstam y los novelistas Gorki, Andréiev y Zamiatin fueron pasados por alto.

El comité del Nobel está compuesto por cinco de los dieciocho miembros que forman la Academia Sueca, un organismo permanente, de creación real, cuyos miembros ocupan el cargo de manera vitalicia, con el deber principal de mejorar «la pureza, el vigor y la majestad» de la lengua sueca. El comité prepara una lista a partir de los candidatos presentados por importantes organismos académicos y literarios de todo el mundo, incluida la propia Academia y los laureados vivos, para que los dieciocho miembros elijan por mayoría en sesión plenaria. No sorprende, por lo tanto, que el gusto literario de la Academia fuese conservador. Sus miembros no tenían tiempo para los poetas surrealistas o grandes vanguardistas experimentales como……Seguir leyendo