
* ¡Que lo económico no sea el problema! Para solicitar pago fraccionado, trueques, otras tarifas precarias u otras formas de pago que resulten más cómodas como Bizum o transferencia bancaria, podéis escribir a nocionescomunes@traficantes.net o mandar un whatsapp o telegram al 618887787. Becas para militantes
PROGRAMA DEL CURSO
Tamar Pitch, jurista, socióloga y filósofa feminista
Pastora Filigrana, abogada laboralista, sindicalista, feminista y activista por los derechos humanos española de origen gitano
Nicolás Cuello, historiador del arte, archivista y traductor.
En el monográfico de Cuadernos de Estrategia número 3, sobre "El sentido común punitivo", señalamos que nos encontramos en un contexto marcado por una creciente securitización, fruto del avance de las contradicciones inherentes al neoliberalismo y de las dificultades con las que se encuentran las luchas por la redistribución y la desmercantilización de la vida. En este punto, la solución autoritaria y disciplinar avanza en el control de los segmentos de población difíciles de integrar, al tiempo que deviene en un sentido común punitivo que se capilariza en el conjunto de la sociedad, se internaliza, produce subjetividades y moldea la forma en que imaginamos la justicia, el daño y la posibilidad de transformación.
Pero, tal y como se pregunta Tamar Pitch, ¿cómo sucedió todo esto? Y sobre todo ¿cómo es posible que a esta deriva securitaria se sumen movimientos políticos cuyo objetivo declarado es liberarse de la explotación, la opresión y la violencia que padecen quienes los integran? Así, desde algunos colectivos políticos, ante la violencia sexual se demanda penas más duras; ante el racismo, la ampliación de los delitos de odio o ante el conflicto interno, el señalamiento y la expulsión.
Frente a esta expansión del sentido común punitivo, algunos espacios militantes, feministas y comunitarios llevan años construyendo respuestas que se niegan a reproducir aquello mismo que critican. Hay un esfuerzo colectivo sostenido —desde las comisiones de cuidados y los protocolos antipunitivistas en espacios autogestionados hasta los trabajos teóricos que articulan una crítica a la razón punitiva desde dentro de los propios movimientos— por imaginar otras formas de abordar el daño, centradas en la reparación, la responsabilización y la transformación de las condiciones que hacen posible la violencia, en lugar de la expulsión o el castigo.
Son precisamente esos esfuerzos los que abren las preguntas más difíciles y que buscamos abordar a lo largo de este curso: ¿para quién funciona realmente el sistema penal cuando se le pide protección? ¿En qué punto la demanda de justicia refuerza el sistema que más nos perjudica? ¿Cómo se transforma el daño sin reproducir el esquema del enemigo? ¿Qué condiciones hacen posible la responsabilización sin recurrir a la eliminación simbólica del otro? ¿Cómo sostener el conflicto en los colectivos sin desintegrarse ni delegarlo a instituciones que no nos protegen? ¿Qué significa construir seguridad para quienes no pueden llamar a la policía? ¿Qué lugar ocupa el deseo de transformación frente a la satisfacción inmediata del castigo? ¿Cómo construimos vínculos donde sea posible construir otras formas de reparar el daño?
































































